Historia de éxito Meritxell Hernández

Mi historia de éxito con Isagenix

Meritxell Hernández

Soy Meritxell Hernández y tengo 37 años. Comencé a probar Isagenix en enero de este año. Tenía varios años subiendo constantemente de peso, había hecho dietas, tomado medicamentos prescritos, me habían puesto inyecciones, había hecho programas de ejercicio intenso, y nada me funcionaba, pero viendo los resultados de mi amiga Yadira, decidí probarlo. ¡Ya no había nada que perder! Me platicó del Reto IsaBody y decidí también inscribirme tan pronto empecé.

La última vez que recuerdo haber vivido sin sobrepeso fue a mis 8 años. A partir de ahí, el sobrepeso se volvió parte de mi vida, y ya hasta me había acostumbrado.  Desde entonces mi peso subía y bajaba constantemente, pero seguía en sobrepeso.

Los últimos 4 años, sin embargo, habían sido los peores. Solo subía y subía. No logré bajar de peso ni siquiera para mi boda, y francamente, ya había perdido la esperanza de hacerlo.

Lo que me hizo probar Isagenix (además de los resultados de mi amiga) fue estar en el punto donde tenía que comprar ropa talla extra… ¡y cómo me veía en la foto! Ese fue mi momento de tocar fondo, pero, de todas formas, nada de lo que hacía funcionaba, entonces, me sentía ¡fatal! deprimida, sin ánimo de nada, y pudiendo usar solo las pocas prendas de talla extra que recién me había comprado, porque todo lo demás me apretaba mucho, o no me cerraba.

Desde la segunda semana de estar haciendo el programa de Isagenix, empecé a notar que mi ropa talla extra me quedaba cada vez más y más holgada. Casi al mes, empecé a sentirme súper diferente. Me levantaba animada, de buenas y tenía más energía durante el día. Empecé a recuperar la esperanza en poder comenzar a transformar mi vida, a sentirme más ligera y con una energía que no recuerdo haber tenido antes. Me encanta sentirme desintoxicada y haber complementado mi nutrición, además me mejoró la piel, el cabello y las uñas.

Isagenix me ayudó a sentirme mejor y a mejorar mis hábitos. Me resulta super cómodo incorporarlo a mi vida diaria y no preocuparme más por qué voy a desayunar o a cenar que sea sano. Amo desayunar y cenar mis malteadas y tener opciones de colaciones a lo largo del día.

Quiero que mi historia inspire a quienes van empezando este camino para que lo hagan con todo el entusiasmo pero, sobre todo, a quienes por una u otra razón no se han dado la oportunidad de probarlo, ya sea porque creen que no tienen dinero o porque se sienten tan deprimidos y desesperanzados con su vida actual como yo me sentía hace 10 meses.

El presupuesto que destino a Isagenix es el mismo que destinaba en comprar comida en el supermercado, colaciones en tienditas y antojos…. ¡Solo lo cambié de lugar! Y ha sido el mejor cambio que pude haber hecho. Antes de empezar este programa, la forma en cómo me sentía me hacía querer comer lo que me supiera “rico”, a veces no importando si era “sano” o no, pero ahora veo que nutriéndome mejor, no solo me veo y  me siento mejor,  me dan cada vez más ganas de seguir sintiéndome así,  y me doy cuenta que puedo hacerlo y  merezco hacerlo, por mi salud, por mi familia y por poder inspirar a quienes han perdido la esperanza como me había pasado a mí.